Athenas: de la televisión a llevar la música católica por el mundo

En una industria musical donde millones de artistas compiten diariamente por unos segundos de atención, hay historias que recuerdan que el talento también puede encontrar una misión diferente a la fama.

Ese es el caso de Athenas, cantante argentina que comenzó frente a las cámaras siendo apenas una niña y que, años después, terminó dedicando su carrera a la música católica contemporánea y a la Nueva Evangelización.

Hoy sus canciones se escuchan en comunidades, parroquias, momentos de oración y encuentros católicos de numerosos países. Ha realizado presentaciones en más de 20 países y 150 ciudades de América Latina, Estados Unidos y Europa, y en 2022 recibió una nominación al Latin Grammy por su álbum Alfa y Omega en la categoría de Mejor Álbum Cristiano.

Pero su historia musical había comenzado mucho antes.

Una niña frente a las cámaras

Athenas creció rodeada de música en Argentina.

Cuando tenía apenas diez años participó en Cantaniño, programa infantil de Telefe. Fue seleccionada entre miles de niños y posteriormente integró KTRASK, agrupación infantil que tuvo presencia en televisión, realizó giras y llevó a sus integrantes a experimentar desde muy pequeños el mundo del espectáculo.

Podría haber sido simplemente el comienzo de una carrera convencional dentro de la industria musical.

Pero su historia tomó otra dirección.

Con el paso de los años y después de profundizar en su fe, Athenas comenzó a descubrir que la música podía ser algo más que entretenimiento.

Podía convertirse en una forma de evangelización.

Cuando el talento encuentra una misión

Después de formarse musical y espiritualmente, Athenas comenzó su carrera solista en 2012 junto al productor Jonatan Narváez.

Un año después participó en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro de 2013, presentándose en uno de sus escenarios principales. Su carrera comenzó entonces a desarrollarse dentro de una nueva generación de artistas católicos que utilizaban sonidos contemporáneos, video y plataformas digitales para llevar la fe a públicos más jóvenes.

En 2014 apareció su primer álbum, Cristo Reina.

Después llegarían Me Basta Tu Gracia en 2016, Todo Es Tuyo en 2018 y posteriormente Alfa y Omega, publicado en 2021.

Este último trabajo marcaría uno de los momentos más importantes de su carrera.

Una nominación al Latin Grammy para la música católica

En 2022, Alfa y Omega fue nominado al Latin Grammy como Mejor Álbum Cristiano.

Más allá del reconocimiento personal, la nominación representaba algo significativo para la música católica contemporánea: una producción explícitamente evangelizadora podía entrar en espacios tradicionalmente asociados con la industria musical profesional.

El álbum incluye canciones como Acaso No Estoy Yo Aquí, Glorioso Rey en la Cruz y El Cielo para Ti, tema utilizado al final de la película Corazón Ardiente.

La trayectoria de Athenas muestra así una realidad que en ocasiones pasa desapercibida:

la música católica no tiene por qué elegir entre misión y calidad artística.

Puede aspirar a ambas.

Una carrera construida también desde la independencia

Hay otro aspecto especialmente interesante de su historia.

A partir de Todo Es Tuyo, Athenas y su esposo, músico y compositor Tobías Buteler, comenzaron a desarrollar buena parte del proyecto de forma independiente.

La producción de aquel álbum fue posible mediante una campaña de crowdfunding, y desde entonces ambos han compuesto y producido numerosos proyectos juntos.

Esto conecta directamente con uno de los grandes cambios de la industria musical actual.

Un artista ya no necesita necesariamente depender de una gran discográfica para producir, distribuir y construir una comunidad internacional.

Las plataformas digitales han abierto una puerta extraordinaria para los artistas católicos independientes.

Pero tener acceso a esas herramientas no garantiza resultados.

También hacen falta constancia, producción profesional, identidad artística y, sobre todo, construir una relación real con una audiencia.

YouTube como territorio de evangelización

Una buena parte del crecimiento internacional de Athenas ha ocurrido precisamente en Internet.

Su sitio oficial señala que sus videos acumulan más de 300 millones de reproducciones en YouTube, mientras que su canal se encuentra entre los diez con más suscriptores entre cantantes femeninas argentinas.

Ese dato resulta particularmente interesante desde la perspectiva de la evangelización.

Durante décadas, para alcanzar una audiencia internacional un artista necesitaba acceder a televisión, radio, discográficas y grandes sistemas de distribución.

Hoy una canción religiosa puede llegar directamente desde un pequeño estudio a personas que buscan oración, consuelo o simplemente música desde cualquier parte del mundo.

En ese sentido, YouTube, Spotify y las redes sociales también se han convertido en nuevos territorios de misión.

No solamente canciones: música para rezar

El proyecto de Athenas tampoco se limita a producir canciones tradicionales.

Junto con Tobías Buteler ha desarrollado recursos destinados directamente a la oración, entre ellos los Misterios del Santo Rosario, la Coronilla de la Divina Misericordia, el Vía Crucis y 130 salmos cantados distribuidos en siete volúmenes.

Esto revela otra dimensión de su propuesta artística.

La música puede escucharse.

Pero también puede acompañar la oración.

Canciones marianas como Contigo María o interpretaciones como Junto a Ti María han ayudado a extender esa presencia digital, especialmente entre personas que buscan música católica para momentos personales de oración. Su recopilación mariana publicada en YouTube superaba los 13 millones de reproducciones al momento del registro consultado.

Volver a los clásicos católicos

En 2025 Athenas publicó Clásicos Católicos, un álbum de doce canciones que recupera temas conocidos por varias generaciones de católicos.

Entre ellas se encuentran:

Junto a Ti María, Dios Está Aquí, Una Canción para la Comunión, Alma Misionera, Milagro de Amor, Pescador de Hombres, María Mírame, Entre Tus Manos, Alma de Cristo y Vive Jesús.

La propuesta resulta interesante porque conecta dos mundos.

Por un lado, canciones que forman parte de la memoria espiritual de generaciones anteriores.

Por otro, una producción y una distribución adaptadas a Spotify, YouTube y al consumo musical contemporáneo.

No siempre hay que abandonar lo anterior para innovar.

A veces innovar también consiste en presentar nuevamente un patrimonio musical para que otra generación pueda descubrirlo.

¿Qué puede aprender el talento católico de Athenas?

La historia de Athenas permite observar varias transformaciones que están ocurriendo dentro de la cultura católica.

Primero, que un artista católico puede asumir seriamente su profesión sin considerar la excelencia artística incompatible con su vocación evangelizadora.

Segundo, que el mundo digital permite construir comunidades que antes habrían sido imposibles de alcanzar.

Y tercero, que no todos los artistas católicos tienen que hacer exactamente lo mismo.

Puede haber música litúrgica, música para oración, canciones contemporáneas, proyectos audiovisuales, producciones independientes y propuestas que dialoguen con diferentes públicos.

El desafío para el mundo católico quizá no sea producir una única clase de artista.

Puede ser precisamente lo contrario:

crear un ecosistema donde muchos tipos de talento puedan desarrollarse sin perder su identidad ni su fe.

Cuando el éxito deja de ser solamente fama

La historia comenzó con una niña frente a las cámaras de televisión.

Décadas después, aquella experiencia inicial terminó desembocando en una misión muy distinta.

Athenas continúa utilizando prácticamente los mismos instrumentos del mundo contemporáneo: música, cámaras, escenarios, redes sociales, plataformas digitales y producción audiovisual.

Lo que cambió fue la finalidad.

Y allí aparece quizás una de las preguntas más interesantes para cualquier artista cristiano:

¿el problema está realmente en las herramientas de la cultura o en aquello para lo que decidimos utilizarlas?

En Puro Talento Positivo creemos que historias como la de Athenas muestran que fe, cultura y talento no tienen por qué vivir separados.

Puede existir otro camino.

Uno donde el arte conserve su belleza, el artista desarrolle profesionalmente su talento y la fe tenga también un lugar dentro de la conversación cultural contemporánea.

Día Ocho: El Soplo del Espíritu, la película que lleva al cine el legado del padre Emiliano Tardif

El cine católico continúa encontrando nuevas maneras de contar historias capaces de conectar la fe con los interrogantes del mundo contemporáneo. Una de las producciones que está recorriendo distintos países es Día Ocho: El Soplo del Espíritu, película dominicana inspirada en la vida, el ministerio y los testimonios relacionados con el padre Emiliano Tardif, Misionero del Sagrado Corazón y una de las figuras más conocidas de la Renovación Carismática Católica.

La película no pretende ser una biografía documental tradicional. Su historia combina ficción con acontecimientos y testimonios vinculados al padre Tardif, utilizando personajes actuales para acercar su mensaje a una nueva generación.

Y precisamente ahí reside buena parte de su interés.

Una influencer, una enfermedad y una búsqueda que lo cambia todo

La protagonista es Yira Sandoval, una joven influencer acostumbrada a buscar reconocimiento y notoriedad a través de las redes sociales.

Su relación con la fe se ha enfriado y su situación familiar está marcada por tensiones. Pero su mundo comienza a derrumbarse cuando su hermana pequeña enfrenta una enfermedad grave.

En medio de esa experiencia, Yira descubre la historia del padre Emiliano Tardif y comienza una búsqueda que la obliga a enfrentarse a preguntas mucho más profundas que aquellas que pueden resolverse con seguidores, imágenes perfectas o aprobación digital.

La película introduce así temas como el sufrimiento, la fe, la esperanza, la oración, la conversión y la sanación, pero dentro de un lenguaje narrativo pensado para el espectador contemporáneo.

¿Quién fue el padre Emiliano Tardif?

Emiliano Tardif fue un sacerdote canadiense de la congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón.

Fue ordenado sacerdote en 1955 y desarrolló gran parte de su ministerio en República Dominicana. Tras una experiencia personal de enfermedad y oración, su ministerio quedó especialmente asociado a la predicación y a las oraciones por los enfermos dentro de la Renovación Carismática Católica.

Tardif insistía en presentar a Cristo como alguien vivo y presente en la historia concreta de las personas. Su causa de beatificación se encuentra abierta, razón por la cual la Iglesia lo reconoce actualmente como Siervo de Dios, no como santo o beato.

Su legado se extendió mucho más allá de República Dominicana y continúa siendo recordado por comunidades católicas de distintos países.

Una premiere marcada por testimonios

Uno de los momentos más llamativos alrededor de la película ocurrió durante su premiere en Madrid, celebrada en el Cine Proyecciones antes de su estreno comercial en España el 8 de mayo de 2026.

La sala estuvo llena y participaron miembros del elenco, representantes de comunidades católicas y figuras eclesiales. Entre los asistentes hubo también personas que afirmaron haber experimentado sanaciones décadas atrás durante encuentros de oración vinculados al padre Tardif. Es importante presentarlo precisamente como testimonios personales de quienes estuvieron allí, no como una comprobación médica realizada por la película.

La premiere reunió además a las actrices Angeline Monegro y Marta González, a la productora Ángela Medina y a representantes de comunidades como los Misioneros del Sagrado Corazón y la Renovación Carismática.

Para una película centrada precisamente en la huella espiritual de Tardif, esa presencia convirtió el estreno en algo más que una presentación cinematográfica.

Cuando el cine católico sale de la sacristía

Uno de los elementos interesantes de Día Ocho es que coloca el mensaje cristiano dentro de una realidad reconocible para cualquier joven actual.

La protagonista vive entre redes sociales, imagen pública, búsqueda de aceptación y cultura digital.

Eso plantea una cuestión especialmente relevante para la evangelización actual: las redes pueden convertirse tanto en espacios de superficialidad y obsesión con la aprobación como en instrumentos capaces de transmitir un mensaje diferente.

Una crítica cinematográfica publicada tras el estreno destacó precisamente esa doble lectura de las redes sociales dentro de la película: pueden mostrar aspectos negativos de nuestra cultura, pero también convertirse en medios de difusión del Evangelio cuando se utilizan de otra manera.

Aquí existe una reflexión importante también para los artistas católicos.

No necesariamente hay que abandonar los lenguajes contemporáneos para comunicar la fe. El desafío es aprender a utilizarlos sin permitir que esos mismos lenguajes terminen vaciando el mensaje.

La ficción como puerta hacia una historia real

Aunque Día Ocho utiliza una historia ficticia, el personaje del padre Tardif y numerosos elementos relacionados con su ministerio están inspirados en acontecimientos y testimonios reales.

La película también recrea las multitudinarias celebraciones y encuentros de oración asociados a su ministerio. Incluso el título tiene una conexión particular con esa historia: diversas celebraciones de oración y sanación relacionadas con Tardif tenían lugar los días 8 de cada mes.

La producción fue dirigida por José Gómez, con guion de Eudys Cordero, producida por Effeta Films y protagonizada por Juan Ángel como el padre Emiliano Tardif y Angeline Monegro como Yira Sandoval. Su duración es de aproximadamente 90 minutos.

Una oportunidad para redescubrir el cine católico

Películas como Día Ocho: El Soplo del Espíritu también plantean una pregunta más amplia:

¿Puede el cine católico formar parte de la cultura y no limitarse únicamente a un público que ya practica la fe?

La respuesta dependerá no solamente del mensaje, sino también de la capacidad de los creadores católicos para producir historias atractivas, personajes humanos y obras capaces de dialogar con las preocupaciones reales de nuestra época.

El caso de Día Ocho resulta interesante precisamente porque intenta conectar una figura espiritual del siglo XX con una joven inmersa en la cultura digital del siglo XXI.

Dos mundos aparentemente separados que terminan encontrándose alrededor de preguntas que nunca pasan de moda:

¿qué hacemos frente al sufrimiento?, ¿dónde buscamos esperanza?, ¿qué significa creer cuando las circunstancias parecen no tener solución?

Y quizá esa sea una de las funciones más valiosas que puede tener hoy el cine inspirado en la fe: no ofrecer únicamente respuestas, sino volver a colocar las grandes preguntas delante del espectador.

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Sábado 14 de noviembre
Colegio Minuto de Dios
2PM
Entradas en la página oficial del festival👇🏼
https://misericordiamusic.com/aviva-music-fest

No te quedes por fuera. 🙌🏼

#avivamusicfest #festivalcatólico #músicoscatólicos

La revolución cultural de la música: ¿estamos viviendo el fin de las superestrellas?

Hubo una época en la que prácticamente todo el mundo sabía quiénes eran las grandes estrellas del momento.

Michael Jackson, Madonna, U2, Shakira, Britney Spears, Metallica o los Backstreet Boys podían pertenecer a géneros completamente diferentes, pero compartían algo difícil de reproducir hoy: una enorme porción de la cultura popular estaba mirando a las mismas personas al mismo tiempo.

La televisión, la radio, MTV, las grandes discográficas y un número relativamente limitado de medios funcionaban como enormes puertas de entrada a la cultura.

Hoy esas puertas se han multiplicado hasta casi desaparecer.

Spotify, YouTube, TikTok, Instagram, Twitch, podcasts, comunidades digitales, artistas independientes y ahora la inteligencia artificial aplicada a la música están produciendo una transformación mucho más profunda que un simple cambio tecnológico.

Estamos pasando de una cultura de masas dominada por grandes estrellas a una cultura hiperfragmentada formada por miles de comunidades, escenas, géneros, microgéneros y creadores.

Y este cambio también plantea una pregunta importante para los católicos:

¿Es una amenaza para la cultura cristiana o una oportunidad que todavía no hemos aprendido a aprovechar?

Cuando millones de personas escuchaban lo mismo

Durante buena parte del siglo XX, convertirse en una estrella internacional requería atravesar una infraestructura muy costosa.

Había que grabar profesionalmente, fabricar discos, conseguir distribución, entrar en las emisoras, aparecer en televisión, obtener cobertura de prensa y financiar enormes campañas promocionales.

Las grandes discográficas tenían, por tanto, un extraordinario poder para decidir qué artistas podían llegar al público masivo.

Ese sistema produjo algo culturalmente muy poderoso: la superestrella.

No significaba necesariamente que todo el mundo comprara su música. Significaba que incluso quienes no eran seguidores sabían quién era.

Internet comenzó a romper ese modelo.

De los géneros a los microgéneros

Antes hablábamos simplemente de rock, pop, salsa, música electrónica, hip hop, country o música latina.

Hoy podemos encontrar innumerables subdivisiones: melodic techno, indie dance, bedroom pop, synthwave, phonk, hyperpop, afro house y muchas otras escenas que pueden desarrollar audiencias internacionales sin necesidad de conquistar primero el mercado musical general.

Esto produce una aparente contradicción.

Un artista puede tener millones de reproducciones y seguir siendo prácticamente desconocido fuera de su nicho.

No significa necesariamente que hayan desaparecido las grandes estrellas. Todavía existen artistas capaces de movilizar audiencias enormes. Lo que se ha debilitado es el antiguo monopolio de atención que permitía que unas pocas figuras dominaran simultáneamente radio, televisión, prensa y conversación popular.

La nueva palabra clave es fragmentación cultural.

El artista independiente ya no necesita pedir permiso

Probablemente uno de los cambios más positivos de la industria musical digital sea la reducción de las barreras de entrada.

Un músico puede actualmente componer en su habitación, producir utilizando una computadora relativamente económica, distribuir internacionalmente su música y promocionarla directamente mediante redes sociales.

Esto no significa que triunfar sea fácil.

De hecho, ocurre justamente lo contrario: es más fácil publicar y mucho más difícil conseguir atención.

Millones de canciones, videos y creadores compiten constantemente por segundos de nuestra mirada.

El antiguo problema era conseguir acceso a la industria.

El nuevo problema es conseguir atención dentro de una abundancia prácticamente infinita de contenido.

La inteligencia artificial acelera todavía más la revolución

A esta transformación acaba de incorporarse otro elemento: la inteligencia artificial en la música y la creación artística.

Herramientas capaces de ayudar en composición, producción, edición, creación audiovisual, traducción, diseño y promoción están reduciendo nuevamente los costos necesarios para producir contenido.

Una persona puede hacer hoy determinadas tareas para las que hace pocos años habría necesitado un pequeño equipo.

Pero la música creada con inteligencia artificial también abre preguntas difíciles.

¿Qué significa ser autor? ¿Qué valor tendrá la técnica cuando determinadas tareas puedan automatizarse? ¿Cómo se protegerán los derechos de los artistas? ¿Cómo distinguiremos creación humana, colaboración tecnológica e imitación?

Y existe una cuestión todavía más importante:

Si producir contenido se vuelve casi infinitamente fácil, el valor podría desplazarse de la capacidad de producir hacia la capacidad de tener algo auténtico que decir.

Más contenido no significa necesariamente más cultura

La democratización tiene un lado extraordinariamente positivo.

Nunca tantas personas habían tenido acceso a tantas herramientas para expresarse.

Pero existe también un riesgo.

Los algoritmos no necesariamente seleccionan aquello que es verdadero, bello, profundo o beneficioso. Su función puede estar mucho más relacionada con aquello que consigue mantener nuestra atención.

Esto puede favorecer contenido extraordinario.

Pero también puede recompensar controversia, superficialidad, repetición, provocación o tendencias diseñadas simplemente para conseguir una reacción inmediata.

La desaparición de los antiguos guardianes culturales no significa que ya no existan guardianes.

En muchos casos, simplemente fueron reemplazados por algoritmos.

¿Y qué tiene que ver todo esto con los católicos?

Muchísimo.

Durante décadas, una de las dificultades de muchos artistas católicos ha sido precisamente entrar en estructuras culturales construidas alrededor de enormes presupuestos, contactos industriales y criterios comerciales determinados por grandes compañías.

La nueva economía de los creadores cambia parcialmente las reglas.

Un cantante católico ya no necesita convertirse en una superestrella para desarrollar una comunidad.

Un DJ católico puede encontrar personas interesadas en su propuesta.

Un cineasta puede producir cortometrajes y distribuirlos directamente.

Un músico puede experimentar con géneros que tradicionalmente han tenido poca presencia dentro de determinados ambientes católicos.

Un creador puede hablar sobre fe sin depender necesariamente de una televisión, una emisora o una gran organización religiosa.

Para el talento católico independiente, la fragmentación cultural puede representar una oportunidad extraordinaria.

El peligro de encerrarnos todavía más

Pero existe también un riesgo.

Los mismos algoritmos que permiten encontrar nuestra comunidad pueden construir burbujas.

Un católico podría terminar consumiendo exclusivamente contenido católico creado para otros católicos, mientras que la cultura general continúa desarrollándose completamente al margen de esa conversación.

La evangelización cultural no consiste únicamente en hablar entre personas que ya piensan igual.

El desafío podría ser precisamente crear obras suficientemente buenas para participar de la cultura, sin necesidad de esconder su inspiración cristiana y sin convertir cada canción, película o creación artística en una homilía.

San Juan Pablo II expresó esta relación de manera particularmente hermosa en su Carta a los artistas, cuando habló de la vocación artística y de la capacidad del arte para acercarse al misterio de la realidad humana.

La Iglesia históricamente comprendió algo que quizá necesitamos redescubrir:

la belleza también comunica.

Una oportunidad histórica para los creadores católicos

La hiperfragmentación de la cultura puede parecer preocupante porque desaparecen muchos de los referentes compartidos que anteriormente unían a millones de personas.

Pero también significa que ya no necesitamos conquistar a millones para comenzar.

Quizá un proyecto necesita primero 500 personas profundamente interesadas.

Después 5.000.

Quizá una banda católica no necesita competir con las mayores estrellas del planeta. Puede desarrollar una comunidad internacional alrededor de un género específico.

Quizá un director independiente puede encontrar directamente a las personas interesadas en sus películas.

Quizá un DJ, productor, actor, diseñador, escritor o creador audiovisual católico puede desarrollar una audiencia que hace veinte años simplemente no habría tenido manera de encontrar.

Ese cambio es enorme.

La misión permanece, los medios cambian

La tecnología seguirá cambiando.

Las plataformas que dominan hoy probablemente no serán las mismas dentro de diez años. La inteligencia artificial continuará transformando los procesos creativos. Aparecerán nuevos géneros, nuevas comunidades y nuevas maneras de consumir cultura.

Pero para un creador católico permanece una pregunta mucho más antigua:

¿Qué voy a hacer con el talento que he recibido?

La respuesta no tiene por qué consistir en imitar la cultura secular ni en retirarse completamente de ella.

Existe una tercera posibilidad:

participar en la cultura, comprender sus nuevos lenguajes y aportar dentro de ella belleza, verdad, esperanza, excelencia y una visión auténticamente humana de la persona.

Quizá el futuro no pertenezca a diez superestrellas que todos conocemos.

Quizá pertenezca a miles de creadores capaces de encontrar a las comunidades que necesitan exactamente aquello que ellos pueden ofrecer.

Para los artistas católicos, eso puede representar una pérdida de referencias culturales comunes.

Pero también puede ser una oportunidad histórica.

Las puertas nunca habían estado tan abiertas. El verdadero desafío será decidir qué queremos hacer una vez que atravesemos esas puertas.

An Unmissable Catholic Conversion Testimony

catholic man

Zachary King shares his extraordinary conversion testimony, recounting how he says he became involved in Satanism at a young age, his experiences within Masonic lodges, and the path that eventually led him deeper into the occult world.

King also describes his former role as a “gatekeeper”, claiming that during that period he crossed paths with and influenced the access of numerous artists and people connected to the entertainment industry.

But his story ultimately takes an unexpected turn: an encounter with the Catholic faith that would radically change the direction of his life.

🙏 An unmissable testimony about darkness, conversion, faith, and the power of choosing a completely different path.

Join Puro Talento Positivo and discover more stories of faith, conversion, Catholic culture, and inspiring talent.

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Pipe Bueno – Alma Misionera

Qué bonito ver que un artista como Pipe Bueno, reconocido principalmente por su música popular, también abra espacio para expresar su fe a través de una canción católica. Gestos así muestran que el talento también puede ponerse al servicio de algo más profundo y acercar mensajes de esperanza a públicos que quizá normalmente no consumirían este tipo de contenido.

🙏 Únete a Puro Talento Positivo y descubre más iniciativas que impulsan la cultura católica.

#purotalentopositivo #CulturaCatolicaVA

¿Tú qué opinas de esta decisión de Pipe Bueno?

Testimonios de Luz – Evelyn Vásquez «Solo Dios basta»

Testimonios de Luz – Evelyn Vasquez

Testimonios de Luz – Evelyn Vásquez tuvo una niñez llena de las mejores cosas, sin embargo creció con baja autoestima, a esto se le suma un accidente que le deja con quemaduras en la mayor parte de su cuerpo, en su peor momento empieza a buscar de Jesús, su encuentro con el Señor la sana de sus heridas del corazón y de su baja autoestima. Ahora Evelyn le canta al Señor y vive para ser testimonio de la obra de Jesús en su vida.

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