En los escritos de Luisa Piccarreta (El Libro del Cielo), Jesucristo le revela profundas visiones y profecías sobre el desarrollo de la historia humana, los castigos que purificarán a la humanidad y la posterior intervención divina que establecerá la era del Reino de la Divina Voluntad en la tierra.
A continuación, se sintetizan las profecías y enseñanzas sobre los castigos e intervenciones divinas transmitidas a Luisa:
1. El marco profético: Los tres ciclos de 2,000 años
Jesús le explica a Luisa que la historia humana y el orden de la Divina Providencia se rigen por tres grandes etapas o renovaciones del mundo, cada una abarcando aproximadamente dos milenios:
- El primer ciclo (2,000 años): Se cerró con la renovación del Deluvio Universal.
- El segundo ciclo (2,000 años): Se caracterizó por la Encarnación del Verbo y la Redención, donde Jesús manifestó su Humanidad al mundo.
- El tercer ciclo (el tiempo presente y porvenir): Jesús anuncia una tercera renovación o “Tercer Fiat” (el Fiat de la Santificación), en el cual el mundo será purificado para dar paso al cumplimiento pleno de la oración del Padre Nuestro: que la Divina Voluntad sea hecha en la tierra como en el Cielo.
2. Los castigos y la gran purificación del mundo
Jesús le reveló a Luisa que, antes de que el Reino del Fiat Divino se establezca de forma visible y pacífica, el mundo experimentaría una purificación severa mediante diversos castigos e intervenciones:
- Guerras y revoluciones globales: Jesús predijo conflictos internacionales, invasiones, revoluciones y luchas civiles donde las naciones formarán una especie de “Torre de Babel”, volviéndose ciegas e incapaces de entenderse.
- Rebelión de los elementos naturales: Los elementos de la naturaleza (agua, fuego, viento, tierra) se alzarán como instrumentos de la Justicia Divina. Jesús muestra a Luisa grandes terremotos que sepultarán ciudades enteras, desbordamientos de mares, grandes incendios e inundaciones.
- Pestes y muertes repentinas: Habrá enfermedades contagiosas y plagas que depoblarán zonas enteras.
- Ruptura de los falsos pactos de paz: Jesús aclara que las paces firmadas por los gobiernos humanos sin Dios serán “falsas e ilusorias”, y que la paz verdadera solo vendrá de Él.
- Purificación de la jerarquía y los líderes: Jesús señala que los castigos golpearán de manera especial a los líderes civiles y religiosos corruptos que han desviado a sus pueblos.
3. El propósito divino: ¿Por qué Dios permite estos castigos?
Jesús enfatiza repetidamente a Luisa que estos castigos no nacen del deseo de destruir por crueldad, sino del orden y la necesidad divina:
- Purificar el “terreno” humano: Los castigos sirven para barrer y limpiar la tierra de la malicia humana acumulada, arrancando las “plantas venenosas” para que las nuevas “plantas” (las almas que vivirán en la Divina Voluntad) puedan florecer.
- Equilibrar la Justicia Divina: La Justicia Divina debe saldar sus cuentas y equilibrarse con la Misericordia antes de dar paso a la era de paz.
- Pedagogía de la humillación: Puesto que los hombres no quisieron conocer a Dios mediante el amor y la misericordia, se ven obligados a reconocer su debilidad e impotencia a través de la justicia.
- Mitigación por las almas víctimas: Jesús le encomienda a Luisa (y a las almas víctimas) aceptar sufrimientos y unirse a Su Voluntad para frenar la furia total de los elementos y reducir los castigos a la mitad.
4. La meta final: El Reino de la Divina Voluntad
Tras la tormenta y la purificación, la intervención de Dios culminará en un milagro de renovación espiritual y social:
- Destrucción del orgullo humano: Los imperios y tronos humanos arbitrarios se desmoronarán.
- Triunfo de la Verdad y de la Iglesia: Naciones como Inglaterra, Rusia y Alemania abrazarán o regresarán a la fe católica, e Italia y Francia serán purificadas.
- Era de paz y santidad divina: Una vez purificado el mundo, las verdades manifestadas sobre la Divina Voluntad sanarán a los supervivientes, permitiendo que la humanidad regrese al orden, al lugar y al propósito con el que fue creada por Dios.
